lunes, 16 de junio de 2014

¿Por qué consultoras y no ETTs?

Imagen cortesía de David Castillo
FreeDigitaPhotos.net
Este artículo es para aquellos que creen que una empresa de consultoría tecnológica es “aquella cuya actividad consiste en poner a disposición de otra empresa usuaria, con carácter temporal, trabajadores por ella contratados”, especializados en alguno de los campos de las tecnologías de la información y las comunicaciones.







Para empezar, se equivoca. Lo he copiado del ámbito funcional (cap. 1, art. 2), del V Convenio Colectivo de Empresas de Trabajo Temporal. Quiero reclamar una realidad: no somos consultores sino trabajadores cedidos o “puestos a disposición”, que sería el término que emplea el citado convenio. ¡A la mierda el convenio de empresas de consultoría y otras mandangas!

Si se dedica a esto y lleva algún tiempo, habrá oído hablar del concepto “cesión ilegal de trabajadores” y digo algún tiempo porque solo sale a relucir cuando las cosas se ponen feas, es decir, en los últimos años o tras el estallido de la burbuja de las “.com”.  En primer lugar, le diré que la cesión de trabajadores, sean de TIC o no, no es ilegal en sí misma. De hecho, ha sido un factor que ha favorecido el crecimiento desde finales la Segunda Guerra Mundial.  El matiz está en que la legislación española (art. 43 del Estatuto de los Trabajadores), previendo la picaresca, obligó a que solo las empresas de trabajo temporal pudieran ceder personas.  Mediante la  Ley 14/1994, de 1 de junio, reguló que las ETTs, aparte de los requisitos de una empresa cualquiera, debían constituir una garantía, a disposición de la autoridad laboral, de un importe igual a 25 veces el salario mínimo interprofesional. Además, se incrementaría cada ejercicio según creciese el número de trabajadores. La garantía constituida respondería de las deudas de indemnizaciones por finalización de contratos, deudas salariales y con la Seguridad Social en caso de insolvencia. El motivo era claro: a priori, el único activo de estas empresas sería el fondo de comercio por lo que, en caso de problemas, la tentación de simplemente abandonarlas sería demasiado grande.

Para que se haga una idea, en la situación actual y contando con un amigo bien situado, con unos pocos cientos de euros, puede usted montar Lopez Ingenieros Informáticos y empezar a enviar “consultores” a su compadre desde el salón de su casa. Ahora bien, si quiere montar Lopez Empresa de Trabajo Temporal, hay que sumar unos 200.000 euros que perderá si su benefactor se evapora.

Si se decide por “López Ingenieros” (que es lo más inteligente dada la situación), aunque es cierto que su esfuerzo no será mucho, tampoco lo será el beneficio. Los “consultores”, sabiéndose escasos, le cobrarán un plus por entrar en su empresa casera y le obligarán a contrataciones indefinidas. La escala, si el benefactor se deja querer, será la única posibilidad fácil de ganar dinero de verdad. El problema de escalar es el incremento del riesgo: el gasto por salarios sube y cualquier reducción de demanda le puede arruinar las ganancias de años. Menos mal que, al elegir Lopez Ingenieros y no López ETT, podrá usted abandonarla cuando le venga bien sin menoscabo de su patrimonio o, al menos, con el menoscabo que usted decida.

Si no era consciente de esto que le describo, se preguntará cómo puede haber permanecido ignorante hasta ahora. Las razones son muchas pero fundamentalmente una: los trabajadores del ramo hemos estado hasta ahora privilegiados por el exceso de demanda. Poco o nada nos han preocupado los valores que constituyeron nuestras empresas siempre que se pudiera ejercer el poder que confiere saberse un bien escaso. Además, el término ETT lo hemos asociado tradicionalmente a trabajos mucho menos “finos”.


Para terminar y cómo es posible que alguien no me crea, le propondré un ejercicio. Elija su buscador de Internet favorito y teclee “capital social” seguido del nombre (o mejor razón social, si la sabe), de su empresa. Esa cifra es el máximo importe que su patrón compromete. Si, debería sumar las reservas y los resultados del ejercicio no distribuidos pero estoy seguro que no es usted tan ingenuo.

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