lunes, 4 de agosto de 2014

¿Qué es el gobierno IT?

Imagen cortesía de Stuart Miles
freedigitalphotos.net
En las empresas de hoy, el presupuesto en IT tiene  una posición muy relevante porque también lo tiene su impacto en el negocio.  Los directivos se implican mucho más en sus unidades de IT que ya no pueden ser consideradas un simple gasto. Es aquí donde surge la importancia del gobierno. Existen varias concepciones de gobierno IT, muchas de ellas, vinculadas a frameworks concretos como COBIT o ITIL. Mi preferida es la de Weill y Ross (IT Governance), que señalan que un buen gobierno corporativo debe abordar tres cuestiones:




  • Qué decisiones hay que tomar para una gestión y uso efectivo de los sistemas de información.
  • Quién debe tomar esas decisiones dentro de la empresa.
  • Cómo se toman y monitorizan dichas decisiones.


Empecemos por qué decisiones hay que tomar. Weill y Ross, establecen 4 factores IT clave sobre los que se decide:

Principios. Ejemplo de principios serían: “estandarizar procesos y tecnologías tanto como sea posible”, “obtener economías de escala”, “herramientas comunes para negocios diversos”…
Arquitectura.
Estrategia de infraestructura tecnológica.
Necesidades de aplicaciones de negocio.
Inversión: cuánto gastar, en qué y cómo conciliar las distintas demandas.

También establecen de una forma divertida y con el objetivo de provocar los distintos grupos decisores dentro de las empresas en lo que a sistemas de información se refiere:

La monarquía de la empresa – Alta dirección.
La monarquía IT – Los técnicos.
Los feudos – Unidades de negocio que toman sus decisiones al margen del resto.
Las federaciones – Unidades de negocio que toman decisiones con el centro corporativo, con o sin intervención de los especialistas IT.
Los duopolios – Cada unid
ad de negocio por su parte en colaboración con los especialistas IT.
Anarquía – Pequeños grupos aislados toman sus propias decisiones.

El gobierno IT deberá establecer en qué ámbito y quienes deben participar en la toma de decisiones. También el origen de las entradas necesarias para dotar a los decisores de criterio así como los indicadores que miden sus resultados. La propuesta de los autores es establecer una matriz que defina cómo se están tomando las decisiones en su empresa y, a partir de ahí, avanzar hacia el modelo deseado. Proponen algunos modelos de buen gobierno pero creo que el simple hecho de que una empresa sea capaz de especificar su modelo actual ya supone un avance considerable. La implantación de un gobierno IT requiere la implicación de la dirección y unas directrices claras, en especial, del tratamiento de excepciones. También un sistema de incentivos apropiado ya que se enfrenta a una paradoja: la toma de decisiones es algo deseable porque supone una posición de poder pero no lo es tanto la asunción de responsabilidad antes decisiones equivocadas. Una situación donde las capacidades decisorias no estén claras favorecerá la dispersión de la responsabilidad, inhabilitando a la dirección para tomar medidas correctoras que no necesariamente tienen que ser punitivas. El éxito del gobierno IT, por tanto, estará en alinear los objetivos de la empresa con los de los decisores, seleccionando los incentivos apropiados.

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