martes, 15 de septiembre de 2015

Obedece a tu jefe aunque te duela.

Tu jefe puede serlo por muchas razones. Porque se ha ganado el puesto con los años, porque se ha sabido granjear mejor la confianza de quien promocionaba, porque es el que más sabía o porque es el hijo del dueño. Y le criticarás por muchas otras razones. Porque es un borde, porque no te sube el sueldo, porque solo mira por su propio puesto, porque no tiene ni idea (o eso crees) o porque llegó a donde nunca debía haber llegado.

Formará parte de muchas conversaciones de café tanto para bien como para mal y, en ocasiones, estarás tentado de creer que lo harías mucho mejor. Llegado el momento, pensarás que esta o aquella decisión que haya tomado es una torpeza que perjudica a todos y quizá, en un arranque de osadía, decidas tomar las riendas. Actuar al margen y hacer lo que consideras correcto porque así lo dicta tu espíritu. Y te lanzas pensando en que los resultados te darán la razón.



Si esto fuera un cuento de caballería, te acabarías llevando a la princesa pero la realidad es distinta. Si alguna vez encaras una gesta semejante, deberás tener en cuenta lo siguiente:

1.- Aunque el resultado te acompañe, te conviertes en una amenaza. Prepárate para el boicot y su capacidad en campo abierto es muy superior a la tuya.
2.- En el improbable caso de que triunfes puede nombrar a otro y enviarte a galeras con cualquier excusa que nadie se esforzará en validar. No te echará porque sería demasiado evidente pero serás el primero de la lista cuando haya excusa.
2.- No estáis al mismo nivel. Si permitiese que te saliese bien, otro podría hacer lo mismo y así sucesivamente hasta que su superioridad no significase nada.
3.- El resto de jefes no te van a apoyar en público. En "pettit comite" te animarán solo porque les beneficia (perjudica al otro de cara a su propia promoción), pero, a la hora de la verdad, negaran que te conocen. La estructura se protege a sí misma.
4.- Una vez solo y aislado estarás a su merced, es decir, como al principio de la aventura pero mucho peor.

Tu empleo consiste básicamente en convivir en un entorno. Es importante que entiendas que no tiene que ser el mejor ni el más justo pero es por el que te pagan. Tu misión es aportar para mejorar pero siempre desde tu sitio. Si el grupo no funciona (sea o no por causa del capitán), se hundirá con el tiempo y en tu habilidad estará saber cuando salir. También debes considerar que el problema esté en ti mismo y no por ello debes torturarte. Una tuerca que no encaja en un tornillo no es una mala tuerca ni la culpa la tiene el tornillo es simple una fatalidad el ponerlos juntos. En cualquier caso, recuerda, la sublevación, simplemente, es peor.

Imagen cortesía de rattigon
freedigitalphotos.net









2 comentarios:

  1. En caso de desacuerdo, se puede seguir con el trabajo asignado pero buscar trabajo o cambio de área lo mas rápido posible, porque esa relación laboral va a terminar mal o en la calle buscando trabajo antes de darte cuenta.

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    1. En efecto. Las buenas palabras cuando vuelvas a tu sitio no servirán de nada. El daño está hecho y el recuerdo queda.

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